IFEMA: Donde confluyen las culturas, las ideas… y las azafatas de ACHE

Espacio exterior en IFEMA con escultura roja y arquitectura moderna, ideal para eventos

Madrid es una ciudad vibrante para los eventos, pero si hay un lugar que marca el ritmo del calendario ferial año tras año, ese es IFEMA.

En ACHE Azafatas hemos tenido la suerte de trabajar en sus pabellones en numerosas ocasiones, y por eso hoy queremos compartir por qué este recinto se ha convertido en uno de nuestros espacios favoritos para trabajar.

Un espacio que lo acoge (casi) todo

IFEMA es sinónimo de diversidad. Pocas veces un mismo recinto puede transformarse de un día para otro para acoger desde una gran feria turística internacional como Fitur, hasta un espectáculo musical de gran formato como Malinche, o una feria de impresión y comunicación visual como CPrint.

Quienes trabajamos en eventos sabemos lo importante que es adaptarse al tipo de público, al tipo de montaje y al ritmo que requiere cada cita. En IFEMA, esa versatilidad es parte del día a día. Los pabellones no solo son amplios y modulares, sino que están perfectamente equipados para recibir a miles de personas cada jornada, y eso nos permite como equipo de azafatas trabajar con fluidez y eficiencia.

¿Qué hace especial a IFEMA para trabajar?

Esquema visual factores que hacen de IFEMA un lugar de trabajo preferido

IFEMA en cifras que inspiran

Año de inauguración: 
1980
Superficie expositiva cubierta:
240 000 m² distribuidos en 13 pabellones y 2 centros de convenciones
Visitantes anuales:
≈ 4 millones
Eventos anuales:
Acoge más de 500

IFEMA: más que ferias, un punto de encuentro

Aunque se asocie principalmente a ferias profesionales, IFEMA acoge todo tipo de eventos: congresos, conciertos, lanzamientos de marca, competiciones deportivas o espectáculos.

Ese cruce constante de públicos y sectores lo convierte en un auténtico punto de encuentro cultural, económico y social, donde cada jornada es diferente y cada experiencia aporta algo nuevo

Un lugar al que siempre volvemos

Podríamos decir que IFEMA es uno de esos espacios que, aunque se visiten muchas veces, siempre guarda algo nuevo. Cambia con cada feria, con cada montaje, con cada evento. Y ese dinamismo es justo lo que hace que nos sintamos cómodas y motivadas cada vez que trabajamos allí.

Como equipo, hemos tenido la suerte de colaborar con empresas y organizaciones muy distintas en este recinto, y seguimos haciéndolo con la misma ilusión del primer día.

Conclusión

IFEMA es mucho más que un recinto ferial: es un espacio vivo, capaz de transformarse según las necesidades de cada evento. Ha sido escenario de ferias internacionales, espectáculos y congresos de gran impacto, y su estructura y servicios facilitan el trabajo profesional y eficaz.

Para cualquier organizador, IFEMA representa una apuesta segura para hacer de cada evento una experiencia única y memorable.

 

Para consultas o reservas, contáctanos en hola@acheazafatas.es o llama al +34 91 444 0123 o +34 637 533 334

ARTÍCULO GANADOR CONCURSO ACHE Azafatas HALLOWEEN

La mañana de aquel 21 de diciembre de 2008 hacía frío, nevaba suavemente y los cristales de mi ventana habían amanecido empañados por el vaho, como el resto de mañanas de aquel invierno recién inaugurado. Sin embargo, no era una mañana cualquiera. La feria «Juvenalia», en Ifema, abría sus puertas y Bea y Estefanía me esperaban en el acceso Sur a las nueve menos cuarto. Nada hacía presagiar que aquella mañana conocería al amor de mi vida en un stand del pabellón 9.

– ¿Habéis visto el metro? ¡Había muchísimos niños, incluso más que ayer!, dijo Bea con incredulidad.

– Me ha llamado Gema, de la agencia, y dice que hoy van a venir a ayudarnos más azafatas, pero no me ha dicho los nombres, comentó Estefanía.

 Las tres caminábamos entre risas recordando anécdotas de la tarde anterior, en la que decenas de pequeños se agolpaban en nuestro stand para pedir caramelos y bolígrafos de colores. Al llegar, un chico alto, con ojos verdes y el pelo ligeramente despeinado llamado David nos esperaba. No fue un flechazo, pero sí una amistad inmediata. Unos minutos después llegaron: Ana, Jorge e Iñaki. Pero poco importaba.

 – Como somos tres chicas y tres chicos, nos dividiremos por parejas. Dos en cada mostrador y otros dos en la parte de dentro explicando el cuestionario a los niños, sugirió Estefanía, quien además trabajaba como coordinadora.

 La suerte quiso que David y yo estuviéramos juntos en uno de aquellos mostradores. A partir de ese momento comenzaron una serie de sonrisas y miradas cómplices que se repetirían durante los diez días que duró la feria. Recuerdo que, esa misma tarde, Ana perdió la llave del almacén en el que guardábamos los regalos para los niños que participaban en un cuestionario sobre el origen del Metro de Madrid que hacíamos en el stand. Ana estaba muy nerviosa porque era su primer día como azafata y no sabía cómo decírselo a Estefanía.

 Al ver que nos habíamos quedado sin regalos, los niños empezaron a perder interés por conocer nuestro stand. Mientras Jorge intentaba abrir la puerta del almacén, David y yo comenzamos a interactuar con los pequeños y a explicarles el nacimiento del primer metro en Madrid como si de un cuento se tratase. Cuando Iñaki y Estefanía regresaron de comer, más de 20 niños hacían cola para visitar nuestro stand. Ana le explicó a nuestra coordinadora lo que había sucedido, quien por suerte tenía otra copia de la llave. Todos los niños se llevaron aquel día su regalo, pero yo me llevé el mejor regalo de todos: la persona que me hace feliz desde aquel 21 de diciembre.